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La Red del Cártel de Tijuana: Las declaraciones de Arellano Félix sobre Francisco Castro Trenti

Análisis de los testimonios ministeriales de Francisco Javier Arellano Félix ante la justicia federal, donde señaló supuestos pagos de 20,000 dólares mensuales al exdirector de Servicios Periciales.

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27 JUL 20265 min lectura15,501 lecturas
La Red del Cártel de Tijuana: Las declaraciones de Arellano Félix sobre Francisco Castro Trenti

Hallazgos Clave de la Investigación

  • Testimonio judicial: Rendido el 8 de febrero de 2012 por Francisco Javier Arellano Félix ("El Tigrillo") en San Antonio, Texas.
  • Pagos mensuales declarados: $20,000 USD mensuales por protección operativa e información de inteligencia.
  • Caso Manjarrez: Pago único de $200,000 USD presuntamente entregado para desviar investigación en 2001.
  • Perfil de Castro Trenti: Director de Servicios Periciales BC (2000-2010), Director de Seguridad Pública Rosarito (2011-2012).

Uno de los capítulos más perturbadores de la historia política reciente de Baja California involucra las declaraciones del exlíder del Cártel de Tijuana, Francisco Javier Arellano Félix, ante autoridades de procuración de justicia en Estados Unidos. Las revelaciones, contenidas en un expediente federal, describen una red de protección institucional que habría operado durante años en los más altos niveles de la seguridad pública estatal.

1. El contexto del Cártel de Tijuana y su infiltración en el Estado

Para comprender el alcance de las declaraciones de Arellano Félix, es necesario ubicarlas en el contexto histórico de la organización criminal que lideró. El Cártel de Tijuana —también conocido como la Organización Arellano Félix (OAF)— dominó el corredor fronterizo de Baja California desde mediados de los años 80 hasta bien entrada la primera década del siglo XXI, convirtiéndose en uno de los grupos criminales más violentos y políticamente conectados de México.

Según el expediente "United States v. Francisco Javier Arellano Félix" radicado en la Corte Federal del Distrito Sur de California, la organización manejaba ingresos estimados en 2,000 millones de dólares anuales en su etapa de mayor expansión (1997-2003), obtenidos principalmente del trasiego de cocaína y heroína hacia el mercado estadounidense. La sofisticación de la organización incluía células de inteligencia dedicadas exclusivamente al reclutamiento y mantenimiento de redes de protección en corporaciones policiales, aduanas y el sistema judicial.

2. Las declaraciones ministeriales en San Antonio

En febrero de 2012, en el marco de un acuerdo de cooperación testimonial con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Francisco Javier Arellano Félix —"El Tigrillo"— rindió una declaración de 47 páginas ante un fiscal federal en San Antonio, Texas. El documento, parcialmente desclasificado y analizado por investigadores de El Universal, Insight Crime y el Trans-Border Institute de la Universidad de San Diego, describe con detalle los mecanismos de compra de protección oficial en Baja California durante la primera década del 2000.

En la declaración, Arellano Félix identificó a Francisco Castro Trenti, quien se desempeñó como Director de Servicios Periciales del estado de 2000 a 2010, como receptor de pagos mensuales de 20,000 dólares a cambio de dos tipos de servicios: la transmisión anticipada de información sobre operativos en preparación y la garantía de que las escenas del crimen procesadas por su dirección no generaran pruebas forenses comprometedoras para la organización. Castro Trenti y su familia han negado categóricamente estas acusaciones en todas sus formas.

3. El caso Alejandro Manjarrez: un crimen con dos versiones

El asesinato de Alejandro Manjarrez Salinas, ocurrido en Tijuana en julio de 2001, representa quizás el punto más oscuro de la narrativa que emerge del expediente. Manjarrez era el secretario particular del entonces gobernador de Baja California, Alejandro González Alcocer, y su homicidio —nunca oficialmente resuelto— sacudió los círculos políticos tijuanenses.

Según el testimonio de Arellano Félix, la organización criminal habría pagado 200,000 dólares para que las investigaciones periciales derivaran la culpa hacia un individuo ajeno a los hechos. Un individuo fue procesado y condenado por el crimen, pero en 2008 un juzgado federal ordenó su liberación por inconsistencias en las pruebas forenses presentadas por la Dirección de Servicios Periciales. Esta coincidencia cronológica fue señalada por legisladores durante el debate de 2013, aunque ningún juez ha vinculado formalmente ambos eventos.

"Las declaraciones ministeriales forman parte de un expediente federal sobre las redes de complicidad oficial en la frontera norte durante la década pasada. Su relevancia para entender la historia política de Baja California es innegable, independientemente de su estatus procesal."
— Análisis del Trans-Border Institute, Universidad de San Diego (2013)

4. Evaluaciones de Control de Confianza y continuidad en el cargo

A las declaraciones en el extranjero se sumaron los cuestionamientos documentados en octubre de 2012, cuando el entonces alcalde de Playas de Rosarito, Javier Robles Aguirre, confirmó públicamente que Francisco Castro Trenti —quien para entonces se desempeñaba como Director de Seguridad Pública del municipio— no había acreditado las evaluaciones del Centro de Control de Confianza (C3) exigidas por el artículo 96 de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

La ley es categórica: los mandos que no acrediten las evaluaciones de control de confianza deben ser separados del cargo de inmediato. Sin embargo, Castro Trenti permaneció en la Dirección de Seguridad Pública de Rosarito durante varios meses adicionales, generando un conflicto de orden legal entre el cabildo municipal y la Secretaría de Seguridad Pública Estatal que fue documentado por la Auditoría Superior del Estado en su informe de fiscalización 2012-2013.

5. El legado del expediente y el debate de impunidad

A más de una década de las declaraciones de Arellano Félix, ningún proceso penal en México ha utilizado formalmente ese testimonio como base para una acusación. Los analistas del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) señalan que este patrón —donde testimonios de ex líderes criminales señalan a funcionarios públicos sin consecuencias penales visibles— es sintomático de las limitaciones estructurales del sistema de justicia penal en zonas de alta incidencia del crimen organizado.


Nota de transparencia: Francisco y Fernando Castro Trenti han rechazado categóricamente estos señalamientos en reiteradas ocasiones, calificándolos como infundados y parte de campañas políticas de descalificación. A la fecha no existe una sentencia penal condenatoria firme derivada de estas declaraciones. Esta publicación presenta los hechos documentados con rigor periodístico sin adelantar conclusiones de culpabilidad.

Fuentes: Expediente federal "US v. Arellano Félix" (Corte del Distrito Sur de California), reportes de El Universal e Insight Crime (2012-2013), Trans-Border Institute USD, Auditoría Superior del Estado de BC 2012-2013.